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jueves, 23 de agosto de 2012


En la próxima temporada de caza podrán abatirse un mayor número de ciervos, jabalíes y gamos de lo que es habitual, una medida aprobada por la Junta de Extremadura para hacer frente a la tuberculosis bovina, que se contagia por la convivencia de especies domésticas y salvajes en la dehesa. Se pretende con ello colaborar en la erradicación de esta enfermedad, contra la que ya se lucha sanitariamente y que en los últimos años se ha venido reduciendo pero a un paso demasiado lento: desde los 3.161 animales afectados que se detectaron entre un total de 685.432 analizados en el año 2007 hasta los 2.401 que se contabilizaron en 2010 tras examinar a 691.009, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente. Una rebaja, por tanto, de 760 cabezas que obliga a no bajar la guardia a las autoridades sanitarias y agrícolas.
La forma más fácil para que se transmita la tuberculosis es la respiración, de manera que basta con que venados, jabalíes o gamos estén compartiendo comedero o bebiendo en la misma charca con toros y vacas para que se produzca el contagio. Precisamente por eso se ha regulado la habilitación de las zonas en las que se deja la comida a las especies de caza, que no podrán tener menos de 250 metros de longitud ni ubicarse a una distancia inferior de 500 de donde haya cabezas domésticas. Tampoco se permite poner maíz en ellos más que excepcionalmente, porque se trata de un suplemento que puede atraer a los otros animales.
Extremadura se encuentra dentro del grupo de comunidades autónomas con alta incidencia de esta enfermedad y eso es lo que ha llevado a la Consejería de Agricultura a declarar emergencia cinegética en 41 municipios, la mayoría del norte de Cáceres. Es en estos espacios donde se tienen que aplicar las restricciones, las señaladas anteriormente respecto a los comederos, además del aumento del cupo de caza, que crece en distinta proporción según el lugar del que se esté hablando

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